
He aprendido a no perder la esperanza, a pensar que siempre hay luz al final de un túnel, que siempre hay una salida de emergencia por la que escapar corriendo, que siempre hay un motivo por el que seguir creyendo.
Crecer, es darse cuenta que no todo son mundos de rosa y príncipes azules. Que hay algo más. Responsabilidades, imperfecciones, sonrisas forzadas , mentiras, falsas apariencias, fracasos. Pero he aprendido que tengo que enfrentarme a todo eso, que es hora de dejar todos mis miedos en el estante de mi habitación, como si de un recuerdo fuera , algo que tuve, por lo que dejé escapar muchas cosas, pero algo que no volveré a tener.
Vale ya de hacer lo que todos hacen, si yo siempre me sentí diferente, vale de pensar en lo que dirá la gente. Es tiempo de ser fuerte, aunque a la vez consecuente: reír cuando pueda y llorar cuando lo necesite.
No hay comentarios:
Publicar un comentario